Un humilde blog

miércoles, febrero 10, 2016

Ene

Te fallaban las cuentas y la memoria cada vez que querías enumerar las veces que alguien te decepcionaba. Te fallaba y te falla la razón para comprender la desesperación humana ante los rechazos de personas que se suponían tuyas. Y todo es porque al final nadie es tuyo. Tú tampoco eres de nadie. Ni de tu país, ni de tu barrio, ni de tu familia, ni de tus amigos, ni de tus costumbres. Porque todo se puede marchar, desaparecer, evaporar, escapar. Ya sea por decisión propia, incompatibilidades, tiempo, vida o muerte.

¿Y qué te queda? Te quedas tú. De ninguna parte, a ningún lugar. Estaba perdida en un tren en la mitad de China, manteniéndome ocupada, olvidando razones, causas y consecuencias. Writing about love, luchando por no llorar, por razones internas, y peleando por no gritar, porque la diferencia cultural y de los chinos en multitud me desespera desde hace algunos años y lo ilógico me desborda.

Los consejos son fáciles, siempre tenemos un consejo en la boca, un si-yo-fuera-tú, un haz-esto, un no-hagas-lo-otro. Cuando somos nosotros los que hablamos frente al espejo, y nos devolvemos puñetazos de raciocinio directos a nuestras lágrimas, cerramos los oídos. Sí, me doy consejos. Sí, se lo que quiero. Sí, se lo que me conviene. Sí, sé que él no me conviene. Lo sé. Y mis lágrimas, mi corazón, y mis recuerdos edulcorados que no se corresponden con la historia, me convencían, con presión en el pecho, de lo contrario.

Porque hubiera vuelto arrastrándome, llorando, suplicándole una vida complicada juntos, difícil, llena de lágrimas, de reproches y de súplicas de cariño. Ignorando consejos externos. Quiéreme. Quiéreme, joder. Pidiendo perdón por haberme enfadado, por estar cansada o por estar triste. No te enfades conmigo porque llore. Déjame. Déjame, joder. Con pocos besos, con dos te quieros, con ningún abrazo, que sí. Que no necesito consejos. Pero gracias.

La cabeza y el corazón a veces te gritan consejos opuestos. ¿Y esto no tiene nombre?
Corazón, si te pongo una ’N’ en medio, te conviertes en ‘CoNrazón’. En esos momentos, eso necesitaba. Recuperar mi razón. 
Por eso, a ti, sentimiento de mierda, te llamaré ENE. 
Tener Ene. 
De enemigo, de energúmena, de enervarme, de noviembre, de nunca. De NO.



Pic by me. China, november 2015.

1 comentario:

Julio Cesar Sifuentes Molina dijo...

que bueno que vas de nuevo, aqui estoy como cada palabra, identificandome, inspirandome y pensante, saludos !!!